Siento hablar por segunda vez en el mismo día sobre el mejor presidente en la Historia de España desde los Reyes Católicos (Losantos dixit), pero es que tiene guasa el asunto. Condecorado en Valladolid como "Bodeguero de Honor de la Academia del Vino de Castilla y León", nuestro amado ex-presidente y ex-mascota de Bush se ha soltado la melena y ha terminado criticando la política del Gobierno contra el alcohol y las campañas de tráfico de la DGT. Estas son algunas de las perlas de Chema:
A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino
Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? (en relación con la campaña de la DGT No podemos conducir por ti)
Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás
Una asociación de víctimas de accidentes de tráfico ya ha puesto el grito en el cielo calificando sus chispeantes palabras como apología del terror y ofensa a las víctimas. Y yo qué quereis que os diga. Aznar afirma que, salvo agua, no bebe otra cosa que vino. Ahoraseentiendenmuchascosas.
Por cierto, el argumento de que "déjame beber que no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás" es aplicable a muchas cosas. Espero ver al bueno de Aznar en la próxima manifestación por la legalización del cannabis, por ejemplo.
Olvide a la Pantoja, sus mentirijillas de delincuente de poca monta y los reportajes oportunistas que prepara la televisión pública española. Minucias.
Usted merece algo más: chútese droga dura. Grabe esta noche ‘11M, la derrota de los embusteros’ (Cuatro, 00.05 horas). Y cuando alguien le diga que Aznar ha sido el mejor presidente de Gobierno de la democracia española, o que no hay nada tan repugnante como pisar descalzo un excremento de perro, póngale el documento que se incluye en este reportaje: "No creo sinceramente que los autores que usted llama intelectuales de esos atentados, los que hicieron esa planificación, los que yo antes he preguntado cuando, quien y por qué decide ese día, precisamente ese día… Pues no creo que anden en desiertos muy remotos, ni que anden en montañas muy lejanas…".
No sé a qué cabeza pensante del PP se le habrá ocurrido hacer este bochornoso vídeo, pero si algo tiene delito de verdad, es culpar a Zapatero de la supuesta inseguridad ciudadana, utilizando imágenes de cuando Aznar estaba en el gobierno o de tiroteos en Colombia. No, si al final va a resultar que Zapatero y su gobierno islamofascista son los culpables hasta de que los Beatles se separaran.
"La Alianza de Civilizaciones es una estupidez", dijo no hace mucho el bueno de José María Aznar. A mi, su opinión respecto a lo que es o no es una estupidez me merece mucho respeto, dada su trayectoria plagada de cumbres en la historia de la estupidez. Recordemos que Ansar es el del flequillo rebelde en la foto de las Azores, que tanto ha contribuido a la paz y a la seguridad mundial, por no decir al establecimiento de la democracia en los países musulmanes. Tan altos fines bien merecen el sacrifico de los 600.000 muertos que la Guerra de Irak ha provocado hasta ahora y de los que están por llegar. También fue Josemari quien acuñó eso de "movimiento de liberación vasco" para referirse a la banda terrorista ETA, en un ejemplo claro y práctico de lo que sí es una cesión a los terroristas. O aquél que exige a los musulmanes que pidan perdón por la conquista de la Península Ibérica en el año 711. Lo que no entiendo es porqué, ya que estamos defendiendo la integridad de ESPAÑA desde el siglo VIII, no les exige ese mismo perdón a los romanos que con mano de hierro subyugaron a los valientes celtíberos y a los bravos cántabros y astures, verdaderos depositarios de la esencia patria. En definitiva, que Aznar califique de estupidez la Alianza de Civilizaciones propuesta por Zapatero y acogida por la ONU como iniciativa preferente en el camino hacia la convicencia pacífica entre los Pueblos, no es más que un grito rencoroso de quién sólo conoce y admite el lenguaje del poder y la violencia. Aznar se ha instalado en una paranoia que le permite ir por el mundo clamando la superioridad moral de Occidente como axioma indiscutible y justificando penas de muerte en contra de la opinión del mismísimo Papa de Roma. Quizá su problema sea la evidencia de su papel secundario. Fue el último mono del "trío de las Azores" y el primero en caer del poder por culpa de sus mentiras y errores.