En una hora me voy a Madrid para acompañar a una opositora amiga a su examen. No sé cuándo volveré. Quizá mañana, quizá el sábado, quizá ya la semana que viene, el lunes o el martes. Esta incertidumbre se la debo a nuestro querido Consejo General del Poder Judicial en cuyo sadismo se incluye el no convocar a los examinandos hasta la noche del día anterior al del examen. Es decir: vamos sin saber hasta esta noche, si mi compañera se examina el viernes, y hasta mañana por la noche si quizá se examina el sábado. En definitiva: un despropósito.

No estaría mal que los miembros de los distintos Tribunales calificadores pensaran por un momento que las personas, normalmente, no viven al pie del Tribunal Supremo esperando a que les convoquen con apenas 12 horas de antelación. También deberían reflexionar y recordar sus años mozos, cuando ellos también eran opositores. A lo mejor, y solo a lo mejor porque el endiosamiento es un vicio difícil de superar, recordarían de ese modo la dureza de este proceso y nos tratarían con más humanidad.

En fin, ya os contaré que tal ha ido la experiencia. ¡Hasta pronto!

Una Respuesta a “Destino: Madrid”
  1. [...] 21 de marzo me examiné por fin. Digo por fin porque el día del examen parecía no llegar nunca. Como ya expliqué, el día exacto en el que uno ha de examinarse es una incógnita que en muchas ocasiones no se [...]

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